El sacaliñe: 5 años como ridículo mediático

Publicado originalmente en elgrillo.do:http://elgrillo.do/el-sacaline-5-anos-como-ridiculo-mediatico/

En el 2011 Amnistía Internacional publicó un informe en el que llamó a la atención al Estado Dominicano ante la reanudación de las repatriaciones, siete meses después de haber sucedido el terremoto. Así mismo denunció el incremento de la trata de menores hacia la República Dominicana. Ante la publicación de este informe, el entonces director de la Dirección General de Migración, Sigfrido Pared, destacó que el informe era “algo injusto. Si ha habido un país en el mundo que ha sido solidario con Haití desde el 12 de enero, ha sido República Dominicana” (El Nacional. 10/01/2011). Pero  Amnistía Internacional no se refería a ese punto, sino al tema de documentación ¿Por qué responder con ese argumento?

En el 2012, la Dirección de Información y Prensa de la Presidencia, en la gestión de Fernández 2010-2014, puso en circulación el libro “Haití Clama: la Mano Dominicana Responde”[1]. Una compilación de imágenes en la que muestra en detalle el apoyo solidario que RD prestó a Haití luego del terremoto. Esta puesta en circulación no surgió ante un hecho de denuncia o conflicto en territorio dominicano, pero destaca  en mi opinión, un Haití agónico, victimizado y una República Dominicana “súper poderosa”. Muestra un gobierno que no es capaz de esconderle a su mano izquierda lo que hace la derecha, todo lo contario, se lo dice y lo difunde.

Tras el fallo 168-2013 del Tribunal Constitucional, en el que se ponen en revisión los expedientes de dominicanos-as de ascendencia haitiana, organizaciones dominicanas y extranjeras reclamaban al Estado dominicano la garantía de derechos y el reconocimiento de una población nacida en su territorio. Ante tales reclamos, una las reacciones del Estado dominicano giraban en torno a: “República Dominicana siempre ha sido solidaria con el vecino Haití, sobre todo en momentos trágicos como el terremoto del 2010” declaró Francisco Javier García, Ministro de Turismo (El Caribe 1/12/2013). ¿No es jalarlo por los pelos? ¿Por qué la insistencia cada vez?

La situación de dominicanos-as de ascendencia haitiana se empeora tras la sentencia del Tribunal Constitucional, resonando negativamente en el contexto internacional, especialmente el caribeño.  Los países del CARICOM realizaron denuncias en la reunión de las Naciones Unidas, mostraron su descontento por escrito y lo colocaron como un tema de agenda en la reunión del CARICOM realizada en la Habana, en febrero del 2014. El pronunciamiento del Primer Ministro de Trinidad y Tobago y posterior el del presidente Medina en esa reunión, trajeron consigo reacciones de diferentes sectores y actores.  El presidente Danilo Medina destacó en la Habana que “El dominicano ha sido el pueblo más solidario con Haití” (Diario Libre 30 enero del 2014).

Ante la negativa de la entrada de RD al CARICOM, el senador del PLD por la provincia San Cristóbal, Tommy Galán, declara que ““la República Dominicana es el país en el mundo que mejor trató y ha sido más solidario con el pueblo haitiano”. Recordó que luego del devastador terremoto del 10 de enero que dejó una secuela de muertos, la República Dominicana fue el primer país en acudir en ayuda de esa nación” (Impacto Digital 4/3/2015).

A esta práctica que hacen funcionarios-as y comunicadores-as bocinas de grupos hegemónicos se le llama sacaliñe.  Cuando se sacaliña “se echa en cara el favor que se hizo a otro. Se pide que se devuelva en igual condición lo que antes se dio[2].” En este caso, como también lo ejerce el Gobierno para darle su derecho de marca le llamaríamos el sacaliñe oficial. No es una práctica nueva, desde hace 5 años cada vez que ha habido un conflicto entre ambos países, que una organización que trabaja en defensa de los derechos de migrantes o que un organismo internacional se pronuncia o llama a RD a respetar derechos, el sacaliñe se hace hace cuerpo y habita entre nosotros, se hace costumbre.

Tal vez tengan razón, este país es solidario con el pueblo haitiano, pero no esa solidaridad puntual que busca el reconocimiento en páginas satinadas y en tribunas internacionales. Se trata de una solidaridad cotidiana en el día a día, en los barrios y bateyes, en comunidades fronterizas, esa que nace de la gratuidad, de la relación de vencidad que no busca esconder el cáncer del maltrato dispensado en trabajos cuasi-esclavizante. Pero no, esa relación cotidiana no es posible resaltar, ya que los argumentos cargados de conflictividad o de “peligro” tendrían menos credibilidad y tampoco tendrían un impacto mediático conveniente para el imaginario que la oligarquía quiere tallar.

Lo que debió ser un comportamiento natural, que nace de la sensibilidad del pueblo, se ha convertido en un ridículo mediático. ¿No es así que actúan los-as vecinos-as estando primero en momentos difíciles? ¿No era de esperarse que ante un acontecimiento de tal magnitud actuáramos de manera humanitaria?. A veces, pareciera que con ese acto tenía que ser la catapulta de RD para recibir la medalla de la solidaridad y que, por tan noble acción,  no hay lugar a reclamar derechos, a llamar la atención, a denunciar, a reclamar la vida de tantos seres humanos que también han padecido tratos degradantes de otra parte de la población ¿En serio queremos seguir siendo solidarios-as para seguir sacaliñando?

Tal vez, es hora de comenzar a cambiar la idea y de generar otro discurso, de transformar positivamente las situaciones adversas. Siguiendo a  Katerina Civolani[3], en su libro Vida Suspendidas, es tiempo  reconocer como país que  hemos sido irresponsables históricamente con el tema migratorio y con las acciones con inmigrantes haitianos-as, con sus condiciones laborales, con su reconocimiento como legítimo-a otro-a.

Es tiempo de asumir con responsabilidad los actos cometidos, dejar de justificar o utilizar argumentos que lejos de enfrentar la situación de conflicto la profundizan y fortalecen imaginarios negativos. Invirtamos energías en la búsqueda de alternativas que ayuden areparar el daño histórico que por acción  u omisión se ha hecho. Fortalezcamos el diálogo, promovamos la hermandad.


[1] 9/02/2012. Presidencia de la República Dominicana.

[2] Paulino, Alejandro y Castro Aquiles. Diccionario de Cultura y Folklore Dominicano. Editado por abc.

[3] Civolani, Katerina. Vida Suspendidas. Centro Bonó. Noviembre 2011.

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