Artículo de Susi Pola censurado por El Nacional

Todas somos Sandra

Por Susi Pola

La semana pasada, Sandra Kurdas a través de las redes, conmovió denunciando maltrato por su marido de más de treinta años, mostrando una foto que recorrió el ciber espacio para alertar en poco tiempo a toda la ciudadanía.

Por las redes, la Fiscalía del Distrito, convocó a la víctima a acercarse a la ley para formalizar una denuncia, garantizando medidas de protección. Entonces, por vía de su abogado, Sandra dijo que se encuentra en la Florida desde hace un año, que se siente amenazada, a pesar de tener contra el agresor una orden de alejamiento de las autoridades de allí. Finalmente, las redes sociales, muestran una posibilidad inmejorable para denunciar públicamente y a las autoridades, el orden público de todas las violencias contra las mujeres.

La influencia de un agresor reiterado en el tiempo en el maltrato, mantienen el miedo en la víctima como sentimiento eje de su vida. Probablemente Sandra se sintió protegida por la distancia del victimario y por la cercanía de la interlocución en las redes, venció el miedo y habló.

Los temores de las mujeres son como grandes sombras producidas de acuerdo a la rotación de la tierra, hora del día, posición del sol, etc., y  son inevitables: temor a la violación, a la maternidad, a la soledad, a enfrentar la vida, a la responsabilidad de encabezar un hogar, y tantos otros. Grandes borrones de los que ninguna escapamos fácilmente y a los que respondemos cotidianamente desde las actitudes con que enfrentamos la vida.

El miedo es la memoria acumulada desde niñas, marca indeleble de lo aprendido: cosas que vimos o que nos dijeron, límites trazados, amenazas veladas, imposiciones, convertidas en un fantasma inmenso que muchas veces dobla nuestra espalda. Miedos que pueden ser físicos o emocionales, pero casi todo el tiempo, se amarran entre si para arroparnos juntos y hacer la sombra más grande.

Miedo que nos paraliza frente a situaciones desbordadas de las que, por la rabia y a pesar de la culpa, podemos salir no siempre intactas, la mayoría de las veces, ayudadas por otras mujeres que aprendieron a dominar sus propios fantasmas. Aunque no es siempre así. La mayoría de las mujeres, andamos por la vida con el miedo a cuestas.

Como Sandra, todas fuimos niñas crecidas en el ambiente doméstico, adiestradas por juguetes en los roles pasivos y aparentemente secundarios; limitadas en nuestros movimientos; alertadas contra los peligros que traen  hombres desconocidos; jamás avisadas del riesgo de formar pareja con un hombre violento.

¡Por eso digo, todas somos Sandra!

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2 comentarios sobre “Artículo de Susi Pola censurado por El Nacional

  1. De acuerdo con Susi Pola y en apoyo a Sandra, Yo les digo: El maltrato no es justificable, la mujer debe ser respetada y protegida, no hacerlo es delito; por igual el hombre debe ser respetado y protegigo, no hacerlo es delito, ni la mujer ni el hombre deben sentir temor ante su igual ni temor a las secuelas fatales de la desprotección del Estado Liberal de Dereho que precisamente debe hacer eso: Garantizar el derecho al difrute de la libertad bajo un ambiente digno de seguridad…. Yo también soy Sandra Kurdas.

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