Una acción para la liberación: a propósito del compromiso por la educación

Estamos en un momento especial. Los dueños del circo nos han hecho bisojos al decretar el bipartidismo como modus vivendi y como única posibilidad de participación política, en este primer semestre del año 2012 y tal vez parte del otro. Toda iniciativa que tienda a opacar o a reñirse con esta tendencia bipartidista será altamente bombardeada, cruelmente ignorada o al menos sabiamente aprovechada.

Ya lo pudimos ver con el 8 de marzo. No creo que faltara candidato-a que no usara el paradigmático día de la mujer para, por medio de palabras altruistas u “oportunas propagandas”, ganar terreno en tan numeroso e importante gremio.

Es en ese sentido que se puede entender la paradoja planteada por Rosario Espinal, Jana Morgan y Jonathan Hartlyn en un artículo titulado Sociedad Civil y Poder Político en República Dominicana, para la Revista América Latina Hoy. Ellos-as afirman que mientras existen evidencias empíricas de que en la sociedad civil dominicana hay amplia vida organizativa -a tal grado que se coloca en los primeros lugares de América Latina en este renglón- no existe una diferenciación significativa entre las instancias de participación en la sociedad civil y las instancias de participación en los partidos políticos. Resaltan en el artículo que los partidos políticos dominicanos son altamente financiados, mientras que las organizaciones, y por ende el movimiento social, no reciben recursos estables. Es así como, por un lado, la acciones de sobrevivencias de estos últimos –en todos los niveles- empujan a establecer relaciones clientelares; las cuales son recibidas por los-as integrantes de los movimientos y propiciadas por la membresía de los partidos políticos. Plantean, además, que la tendencia a la coparticipación cívica y política reduce la capacidad de presión de la sociedad civil sobre los partidos y el Estado por la relación clientelar, que tornan las organizaciones sociales sumisas ante esos poderes.

Por otro lado, este fenómeno se da igual en términos personales: los-as líderes-resas, los-as voceros-as o las personas con más acciones incisivas de los movimientos sociales reciben embates de ofertas irrenunciables o amenazas sutiles paralizantes, que tienden a hacer el mismo efecto de cooptación que a las organizaciones sociales, dada su relevancia dentro de los movimientos. Estas ofertas llegan incluso de personas que alguna vez estuvieron o siguen dentro (con doble militancia) y que aprovechan –consciente o no- las relaciones para anular, en principio temporalmente, la acción del movimiento.

Es en tal sentido, que no bastan factores como capacidad organizativa, capacidad de respuesta técnica, capacidad de lucha o capacidad de cohesionar, que hasta este momento han demostrado movimientos como la Coalición Educación Digna. Es imperioso que la Coalición se preocupe por potenciar la capacidad de desligarse de la relación clientelar, liberase de la cooptación y cuidarse del control de los partidos políticos tanto en términos mediáticos, como de su estructura intrínseca.

En este contexto de contienda partidista, la semana pasada se produjo una serie de programas televisivos en una jornada que se tituló “Hablemos de Educación”. Fueron coordinados por organizaciones y personas firmantes del Compromiso Político y Social por la Educación que han estado empujado por casi dos años una lucha constante por la educación preuniversitaria en la República Dominicana. Es la primera vez que en medio de una campaña electoral los candidatos presidenciales de República Dominicana presentan sus propuestas para educación, lo cual constituye un precedente en la relación sociedad-partido político. Fue una forma novedosa que contribuye al deslinde necesario y que muestra una nueva forma de participación política en momentos de incandescencia proselitista.

Gracias a estas organizaciones la República Dominicana tuvo el privilegio de observar en los medios de comunicación a actores que aspiran al poder accionando de igual a igual con una sociedad civil que exige participación y escucha activa. Posiblemente una forma concreta de ruptura con el clientelismo en todas sus formas.

Es posible pues, que esta experiencia sea más que un compromiso de los actores involucrados-as. Es posible que estemos cerca de lo que Paulo Freire llamó Acción Cultura para la Libertad. O sea, esa acción política que se caracteriza por el diálogo entre los actores, con el objetivo de concientizar al pueblo. Es un diálogo que problematiza, no por el simple hecho de problematizar, sino con la intención de que los demás puedan captar la verdad de su realidad. Es una acción –describía Freire- que utiliza la ciencia y la filosofía para la concientización y que implica una denuncia de lo injusto y un anuncio de una nueva realidad.

Se trató pues de una acción inteligente, imparcial, pedagógica, concientizadora y creativa, que implicó una relación de igual a igual “ganar-ganar”.

Es importante que el movimiento social siga buscando, creando y ofreciendo a la ciudadanía espacios de participación política que los deslinden de la dinámica bipartidista actual y que lo libere poco a poco del clientelismo habitual. Inventivas que potencien y entrelacen la reflexión necesaria y la acción contundente.

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