Las Iguanas de Fondo del Mar

Por años un grupo de Iguanas en la Comunidad de Las Flores del Barrio Cienfuegos, en el país de Las Apariencias, se creyó que eran Calamares. Vivieron como Calamares y así se sentían. Sus mejores universidades se dedicaron a estudiar los moluscos cefalópodos, nombre científico de la especie Calamar, como si esa fuera su real naturaleza. A partir de estos estudios, se forjaron los textos que cambiaron el nombre de la Comunidad de las Flores por la de Fondo del Mar, para ser más coherentes con sus percepciones.

En los salones de bellezas y las barberías se inventaron filosas herramientas para mantener el pico agudo y estilizado como cualquier calamar rosáceo, pese a las consecuentes torturas. De igual manera se comercializó, en los mejores escaparates, superiores cromatóforos para dar a la piel de la Iguana la cualidad de cambiar de color, sin necesidad de sacarse la ropa o mudar la piel, como lo hacía otras especies homólogas en comunidades fronterizas.

Científicos, menos ortodoxos, luego de profundos estudios, llegaron a dudar de que realmente la especie de la comarca posea dos moluscos y 8 brazos, dado que sólo veían 4 patas y una cola. Pero estos fueron excluidos por esos grupos, minúsculos pero influyentes, que se encargaran de mantener las cosas como están.

El encuentro con otras Iguanas que tenían consciencia de su naturaleza, hizo que se hiciera cada vez más común que los habitantes de la Comunidad de las Flores, ahora Fondo del Mar, dudaran de la distancia fenotípica de sus compañeros-as fronterizos-as. Entonces el gobierno decidió hacer una campaña mediática para seguir afianzando la cultura dominante que colocaba a las Iguanas como Calamares tal y como dictaban. Para ello contrató los servicios de comunicadores, sociólogos, antropólogos e historiadores, que estuvieron deliberando durante todo un mes. Mientras el rumor crecía por las diferentes cavernas, llamadas ahora Arrecifes.

Por fin llegó el final de las deliberaciones. Los intelectuales entregaron un informe que concebía un conjunto de líneas a ejecutar. La primera y más importante era convertir a las vecinas Iguanas en un peligro. Era sencillo, sólo tenían, para influir en el imaginario de la población, que propagar que las colindantes cuadrúpedas venían a quitar el empleo, a traer enfermedades, a infundir su religión y que estaban armando un ejército para invadir y expandir el imperio de las Iguanas de humedad y calor, en un mundo de cálidas aguas azules. Esto claro, estaba destinado a los-as adultos-as que leían la prensa y/o veían noticias por televisión.

Para los pequeños-as, había que inventar eslogan, proverbios y canciones que promuevan la percepción de que las Iguanas vecinas era feas, sucias, bajas y crueles: ¡Esa Iguana con rabo, que no vale ni un centavo! o ¡Por ahí vienen las iguanas vendiendo dulce ‘e maní, pero yo no se lo compro porque no son del país … ye ye matuzalé, ye ye matuzalé! Se escribieron libros como uno muy famoso llamado la Calamarita Roja y la Iguana Feroz, entres otros mecanismos que reforzaran la idea de nuestras diferencias con los “trogloditas vecinos”.

Una medida muy llamativa e impactante fue el invento de Miss Calamaras, un concurso de beldades que propulsó que miles de diseñadores-as vivan de mantener el estilo Calamar, con diversas e innovadoras variantes, para perpetuar la forma de vestir, de moverse, de peinarse y de reírse, como la única forma de belleza.

Muchos escritores aportaron para mantener el pensamiento único, aportando a la historia oficial relatos que erigían la amenaza como dinámica de relacionamiento con las comunidades vecinas. Entre los libros producidos se destaca “La Comunidad Al Revés”, obra que delineó el pensamiento de los que hoy gobiernan el país de Las Apariencias. Estos fueron los encargados de construir la Constitución, Leyes, Decretos, Circulares evacuadas para mantener a distancia a esa raza de Iguanas “descascaradas y hediondas” y para impedir que fuerzas de ideas extrañas accedan al poder.

Imperaba separar a los-as habitantes común de la ciencia, allí habían encontrado germen de cegueras unos desterrados científicos. Los cuales construyeron pautas y dejaron escritos que llevaban a mirar el corazón sistémico y los dos corazones branquiales que compone el Calamar como si fuera un simple corazón como tienen las Iguanas, entre otras aberraciones científicas.

De igual forma, había que controlar a esas organizaciones sociales y humanitarias que constantemente proclamaban que los reptiles escamosos eran iguales a las flamantes Teuthidas (nombre elegante de los Calamares). En tal sentido, las mejores medidas fueron las lúdicas, las cuales se especializaron por estratos poblacionales. A unos, de necesidades cubiertas, se les inyectó las costumbres calamaras utilizando los principios fundamentales de melodía, armonía y ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psico-anímicos en glamorosos salones. Para otros, los más desarrapados, la vieja técnica Pan y Circo. Pan, por el Programa Concha, que reparte alimento a cambio de lealtades y Circo, por medio a música estridente, ron y drogas baratas en los colmadones del Barrio Cienfuegos. Con estas medidas misceláneas resultó fácil moderar el deseo de cambiar lo que hasta hoy se había logrado.

La estrategia funcionó, somos distintos, decían. Sin embargo siempre hay disonancia. Así, para los que comienzan a mirar por el ojo parietal, al igual que las Iguanas, una realidad distinta a la establecida –a pesar de los esfuerzos- se catalogaron de locos-as e ilegales y fueron llevados manicomio. O, en el mejor de los casos, se le condenó a trabajo forzado cortando maleza para hacer tinta. Pero una vez se llenaron los manicomios y se hincharon las calles de ilegales y locos pidiendo en los semáforos, fueron enviados al otro lado de la frontera para que convivan con “los-as miserables reptiles que solo comen hierbas y ponen huevos”.

Tata, una Iguana de Fondo del Mar de experiencias incontables de caminos y lugares, que nunca perdió la noción de su naturaleza, dijo a Juana, su vecina, otra veterana de pocas palabras:

En esta comarca, robarse un avión, un puente o todos los dineros del Estado no es un delito, es práctica consuetudinaria. Pero ser “ilegal o loco” es suficiente para quedarte sin patria.

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2 comentarios en “Las Iguanas de Fondo del Mar

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